bodas de perros

Posted on agosto 24, 2006 por

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Amantes de los perros hacen hueco para sus mascotas en ceremonias nupciales. En septiembre, cuando Jane McBride se acerque por el pasillo vestida de blanco, un padrino peludo y de cuatro patas llamado Mufasa estará en el altar junto al novio.
McBride, fiscal general segundo en Springfield, no podría imaginar su gran día sin que el mix de pastor akita de 38 kilos no fuera testigo, dijo. Sólo le preocupa que el perro pueda romperle el vestido, cuando el ministro le diga al novio que puede besar a la novia.
“Siempre que John y yo nos abrazamos, Mufasa cree que debe meterse entre nosotros”, dijo McBride. “Cree que es un gran abrazo colectivo y se excita muchísimo”.
La gente que no tiene mascotas -e incluso algunas personas que sí tienen- pueden encontrar raro incluir a perros en una ceremonia de matrimonio. Pero los perros están participando cada vez más en bodas humanas, si la venta de trajes de novia con lentejuelas en miniatura, los vestidos de damas de honor con volantes y los diminutos esmóquines negros son alguna indicación.
Los trajes han estado volando de las estanterías de las boutiques de mascotas en esta temporada matrimonial, dicen los tenderos, a medida que la idea de hacer participar a mascotas en las bodas se hace más aceptable socialmente.
“Las parejas no tiene hijos, pero sí tienen perros, así que tiene sentido que ellos asistan a la boda”, dice Sheila Spitza, co-propietaria de Wet Nose Pet Spa en Geneva.
Jennifer Schoonmaker, dueña de Cody and Carl’s Blvd., una boutique de mascotas en Barrington, dice que ha vendido dos trajes de novia blancos, con velo, desde que, el mes pasado, pusiera en el escaparate trajes nupciales para perros en su exclusiva tienda.
Marion Thompson, dueña de Streeterville Pet Spa & Boutique en Chicago, ha vendido seis u ocho diminutos trajes de satén cubiertos de cuentas para perros este año. Los esmóquines para padrinos y los trajes floreados son los más populares, dijo. A veces los dueños quieren vestir a la mascota de una boda de tal manera que combine con la novia.
“Quieren que el perro sienta que es parte de la boda”, dijo Thompson, que tiene una costurera a mano para modificar los vestidos para que se ajusten a perros de cualquier tamaño.
John Stewart, dueño de Alexis Creations, en San Antonio, dijo que ha visto dispararse las ventas de ropas caninas para bodas en los tres años que ha estado en el negocio haciendo ropa de diseño para perros.
“Cuando empezamos, teníamos quizás uno o dos encargos al año de ropa formal para bodas”, dijo Stewart. “Ahora recibimos una o dos a la semana”.
Entretanto los presupuestadores de bodas han agregado a su lista de cosas por hacer cosas tales como comprar galleticas para perros y encontrar locales para fiestas de bodas que acepten mascotas, dijo Chay Turner, dueña de The Wedding Runners en Matteson.
Turner dice que la mayoría de los perros en la nave son sujetos con correas. Pero una vez puso un galletica en la parte anterior de la nave, luego susurró “Okay, te toca”, para indicarle a un Yorkshire terrier que corriera hacia la novia.
Incluir al chucho en la ceremonia es normalmente una idea de las novias, dice Turner. En la boda con el Yorkshire terrier en Maui, el novio se limitó a asentir.
“Estaba diciendo: ‘Como lo quieras tú, tesoro. Simplemente quiero estar ahí ese día'”, dijo Turner.
Courtney Caveney, una novia de Flossmoor, vistió a su pit bull corgi con un lazo especial rosado con una bolsita para los anillos e hizo que el chucho recorriera el pasillo de la nave en su boda, el año pasado en Museo de Historia Natural Peggy Notebaert.
“Lo hizo trotando toda la nave”, dijo Caveney sobre su perro de treinta centímetros de alto.
Judy Alden, una presupuestadora de bodas de la Consultora de Bodas Ju Wil, en Hoffman Estates, dijo que había incorporado dos veces a perros en ceremonias nupciales, las dos en casas particulares.
No la desconcierta la proliferación y costes de elaboradas ropas para mascotas que van de treinta a más de cien dólares, dependiendo de los adornos y de la tela.
“Todo el mundo está tratando de subirse al vagón de la industria de las bodas”, dice Alden.
De toda la ropa de boda para mascotas, los vestidos para damas de honor y los esmóquines para padrinos son los que mejor se venden, dijo Spitza. Ha visto que la venta de esos artículos aumenta cada año mientras más y más parejas invitan a mascotas grandes y chicas a presenciar sus bodas.
De vez en cuando, la ropa no es para los novios humanos, dijo. Hace unas semanas, una pareja echó un vistazo a vestidos y esmóquines para una boda de dos mascotas para las que habían alquilado un salón de recepciones y enviado invitaciones formales.
“¿Quién es quién para decir si es correcto o no?”, dijo Spitza. “Todo el mundo tiene su propio nivel de excentricidad”.
Schoonmaker no alquiló un salón separado para el matrimonio de sus propios perros, que realizó para fomentar su nueva boutique. En lugar de eso, la boda y la recepción -una elaborada ocasión con champaña, ramos de maravillas, balones y regalos- se realizaron en un balneario de mascotas en un mini-mall de Barrington.
Pero Schoonmaker, diseñadora de oficio, y su colaborador Jeff McDaniel, enviaron invitaciones impresas -con huellas de pequeñas patas- a unos quinientos clientes pidiéndoles “el honor de su presencia en el matrimonio de sus hijos caninos”.
“Era en plan de broma”, dijo Schoonmaker.
Aunque las boutiques y los planificadores de bodas se han adaptado a las demandas de mascotas en las bodas, muchos locales se han quedado atrás en el tiempo. La mayoría de las iglesias y hoteles -incluso muchos parques y jardines botánicos- prohíben a los animales o imponen numerosas restricciones, dijeron los planificadores de bodas.
McBride escogió el restaurante Salvatore en Lincoln Park para celebrar sus bodas de septiembre. Unas 75 personas fueron invitadas a la celebración en el jardín inglés.
Mufasa, bautizado así por un personaje de ‘El rey león’ [The Lion King], llevará un lazo multicolor que puede guardar los anillos. Especialidades de la fiesta incluirán galleticas o algunos otros tentempiés que puedan comer humanos y perros, dijo McBride.
No pensó nunca en dejar a Mufasa en casa el día de su boda.
“Mufasa esperaría estar aquí ese día”, dijo McBride. “Es nuestro niño. No podemos imaginarnos haciendo esto sin él”.
[Deborah Horan]
[dhoran@tribune.com]
[28 de junio de 2006]
chicago tribune]
[viene de mQh]

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