vive encadenado desde que nació

[Antofagasta, Chile] [Aberrante acto de crueldad: Perro vive encadenado desde que nació. Y autoridades se desentienden]. Lo leímos en El Nortero:

Denuncia Ciudadana: Inaceptable Maltrato a Perro en Casa Antofagastina. Desde hace un tiempo que un perrito doberman se encuentra atado a un muro con una cadena de unos dos metros, y todo esto ocurre más cerca de lo que usted imagina.

“La razón de la presente es para informarles y solicitar vuestra ayuda en los reiterados actos de maltrato animal, que se han llevado acabo desde hace diez años, en la propiedad que se ocupa como un taller de mecánica automotriz (a puertas cerradas), ubicada en calle José Santos Ossa, en donde habita el señor Julián Rojas y su familia.
La víctima es un perrito doberman que, desde cachorro, se encuentra atado a un muro con una cadena de unos dos metros (aproximadamente)
Esta cadena le ha impedido correr y desarrollarse plenamente, confinándolo a un círculo de locura de unos cuatro metros de diámetro, lo que para él corresponde a su tormentosa impronta.
Al cabo de los años, aún no hemos podido comprender la motivación de la mente degenerada de las personas que, durante más de diez años, lo han obligado a pasar los días y las noches adosado a un muro, a pesar de los fuertes aullidos provocados por el sufrimiento del pobre animal.
Hace siete años, hicimos una denuncia formal a Carabineros de Chile, quienes se hicieron presentes en el lugar de los hechos.
En esa oportunidad, desde un muro de tres metros de alto (aproximadamente) un oficial de Carabineros pudo observar, a lo lejos, que el perrito doberman se encontraba aparentemente en buen estado, a pesar de que desde esa altura se podía apreciar claramente que en sus orejas estaban posadas miles de moscas, que no tenía ni siquiera un lugar donde reposar ni cubrirse del frío en el invierno ni del sol en el crudo verano, siendo solo la tierra bajo sus pies el único cobijo, y a pesar de ello consideraron que no era necesario llamar ni citar a los dueños del animal.
Hace un año se conversó con la secretaria del programa de televisión ‘La Ley de la Selva’. Allí nos dijeron que debíamos llevar nuestro reclamo a las autoridades de nuestra región.
Hemos conversado con los representantes de la Corporación para la Protección y Bienestar de los Animales, COPROBA, y nos aconsejaron casi lo mismo.
En la actualidad, ya no se escuchan los aullidos, ni se oyen los ladridos, ni se sienten los gemidos del perrito. Lo que clama por ayuda en contra de la crueldad de sus amos es el permanente tintinear de los eslabones de la cadena, que arrastra pegada a su cuello desde que llegó a ese lugar, que suenan y retiñen en nuestros oídos cada vez que en nuestra casa acudimos al patio trasero para alimentar a nuestras mascotas o jugar con ellas. En el silencio de las sombras, cada noche, el sonido de la cadena se hace más fuerte y nos permite imaginar los últimos momentos de vida de un perro que ya no quiere ladrar.
El estado de ese animal nos hace recordar el sufrimiento de las personas de color en el período de esclavitud en todo el mundo. Dicha etapa en la depravación del ser humano, marcó a varias generaciones con las atrocidades, vejámenes e injusticias a las que se vieron sometidas las personas a manos de hombres y mujeres inescrupulosas que por años disfrutaron del sufrimiento de sus congéneres.
Este caso de maltrato animal, es un símil que nos recuerda aquella mancha de la sociedad, misma que debe ser erradicada definitivamente de nuestras vidas.
Nadie puede estar por sobre la ley; la ley no es para los justos sino para los transgresores. Los dueños de este pobre animal son infractores a la ley y las autoridades deben exigirles su estricto cumplimiento, aunque creemos que sería considerado muy justo que esas insensibles personas sufrieran también el mismo trato que ese perrito doberman, atados de por vida, no a un muro sino a un cactus electrificado.

Ley 18.755 de Sanidad y Protección Animal
El artículo 291 bis textualmente señala: “El que cometiere actos de maltrato o crueldad con animales, será castigado con la pena de presidio menor en su grado mínimo y multa de uno a diez ingresos mínimos mensuales o sólo a esta última.
La pena de presidio menor en su grado mínimo contempla desde los 61 a 540 días, y las multas van desde los $75.000 a los $750.000 pesos aprox.
Este es un clamor desesperado; cada noche se nos desgarra el alma mientras la impotencia carcome nuestros espíritus al ver que los responsables de esos malos tratos viven y se desenvuelven en completa impunidad, amparados tal vez por algunos de sus clientes más influyentes de la ciudad de Antofagasta, que no desean hacerles pasar un mal rato a cambio de que les reparen con prontitud sus automóviles.
Rogamos a ustedes, favor, involucrarse con este ¡clamor por justicia!, ayudándonos en todo lo que esté de vuestra parte, a fin de rescatar a este pobre animalito de las manos de sus maltratadores amos. Deseamos terminar con el sufrimiento de este perrito, en especial, en momentos en que queremos declarar al mundo que deseamos construir una región y un país alejados del subdesarrollo y de la perversión de los malos ciudadanos.
Nos reservamos el derecho de hacer pública esta denuncia, enviando copia de este documento a cualquier persona natural o jurídica y a cualquier otra institución pública o privada.
[4 de agosto de 2009]
el nortero]

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