La Increíble Historia de Otto

Posted on octubre 8, 2007 por

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[Chiloé, Chile] Gracias a las intensas gestiones de la Segunda Comisaría de Castro, el dueño pudo recuperar a su mascota.
A sus sólo dos meses de vida, Otto, un cachorro San Bernardo, pasó una de las experiencias más tristes de su corta existencia. El perro, propiedad del profesor de Educación Física, Alejandro Miserda, fue robado desde su hogar en el sector alto de la ciudad de Castro, perdiéndose su rastro por una larga y dolorosa semana para su amo.
El sargento primero, Pedro Macías, de la 2ª Comisaría de Castro, hizo entrega de Otto a su dueño. Los uniformados hicieron el llamado a la comunidad a cuidar sus mascotas, ya que los delincuentes los reducen sin el menor remordimiento.
Según contó el joven, el pasado 28 de septiembre no encontró a su cachorro, el que había quedado en el antejardín de su hogar.
Desesperado con la idea de que su perro haya sido sustraído, empapeló la ciudad con afiches en los que incluso ofrecía recompensa por algún dato de su fiel amigo. Preguntó a vecinos, conocidos y en las veterinarias castreñas, con el objeto de conseguir algún rastro, pero nada resultó.
Al ver que los días pasaban sin noticias del paradero del can, hizo la denuncia en la Segunda Comisaría de Castro, “obviamente pensando que ellos tienen cosas más importantes que investigar, pero igual lo hice”, dijo el profesor.

Pesquisas
De este modo, y gracias a estos antecedentes, la policía pudo atar cabos, ya que el día anterior al denuncio, habían recibido una llamada anónima en que se les informó que perros robados en Castro estarían siendo vendidos por delincuentes en Quellón.
A través de intensas pesquisas, se logró llegar a una joven porteña, que tras diversas gestiones reconoció que tenía un cachorro obtenido de manera ilícita.
“Contactamos a una mujer de 19 años, de iniciales V.C.V.V., quien nos informó que adquirió al perro en el centro de Castro, por un valor de 20 mil pesos, aunque negó conocer su procedencia”, sentenció una fuente policial, cerciorándose de este modo, que habían llegado hasta el buscado Otto.
Finalmente, y luego de una semana, el can regresó a los brazos de su dueño, quien pese a los días, nunca perdió la esperanza de recuperar su fiel amigo.
[Valentina Rojas Vivar]
[vrojas@laestrellachiloe.cl]
[7 de octubre de 2007]
estrella de chiloé]

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