ayuda a perros de barrio cívico

Posted on abril 17, 2008 por

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[Santiago, Chile] [Desde la matanza de la Plaza de la Constitución, se dedica a rescatar a perros de la calle]. Apareció en La Cuarta:

Media Docena de Cachupines Desparasitados y Vacunados Aguardan por un Amo en Centro Veterinario.
Angélica Castro aplana calles para rescatar y hallarles hogar a quiltritos.
Que le queden monedas para sí misma es cada día una proeza para Angélica Castro. Hace dos años la mujer recorre cada rincón del barrio cívico de Santiago para ayudar a las decenas de perritos abandonados a destajo por quienes alguna vez se erigieron como sus dueños.
En esta tarea ha sabido de la indolencia de la gente, de desengaños y una crueldad que raya en lo enfermizo, como cuando a la Belén, una mestiza que recogió de la calle y curó, la adoptaron una madre y su hija sólo para acostumbrarla a los regaloneos y después de unos meses botarla de nuevo.
Así cualquiera esperaría que Angélica renunciara a su causa o al menos que haga un alto. Pero no. Lejos de cesar en su afán mantiene a media docena de coludos alojados en una pirula clínica de Provi. Ahí obviamente se le van el resto de sus ingresos y sus esfuerzos por revertir la situación. “¿Cuándo se va a entender que ellos son iguales a nosotros, sólo que con cuatro patas?”, arenga, mientras acaricia a Canela, su más reciente adquisición, proveniente de la más grande podredumbre nuestra: La de la indiferencia.
Según relata, su pasión por los coludos nació tras la matanza de la Plaza de la Constitución, en marzo de 2006. Entonces se dio cuenta de que si nadie les tendía una mano a los perros abandonados, el exterminio podría repetirse.
Se juntó con Ana María, Luis y una que otra alma caritativa, y se lanzó a la odisea de rescatar cachupines.

Los Huéspedes
La más antigua en su centro veterinario es la Chola, quien enteró un año aguardando que la adopten. Pero estamos cada vez más fríos o nos alejamos de lo que verdaderamente vale, porque acicalada y todo, nadie va por ella. Por lo mismo, las lágrimas asoman en los ojales de Angélica y de Tania Cortés, la asistente del veterinario, porque por muy perros que sean, no merecen seguir en una jaula.
Mientras, Manchita, Lola, Bella, Belén, Isidora y Chocolate continúan esperando, esterilizadas, desparasitadas, con todas sus vacunas y hasta emperifolladas. La invitación está cursada.
¿Quién dijo yo?
[17 de abril de 2008]
la cuarta]