del sufrimiento de los animales

Posted on junio 11, 2010 por

1


[Santiago, Chile] [Ciertamente, hay que imaginar un cambio cultural]. Lo leímos en La Nación:

No Basta Dar Alimento a los Animales Abandonados. Hay que crear conciencia de su importancia, necesitamos crear conciencia sobre tenencia responsable y respeto.Llama la atención que cuando digo a la gente que vivo con 12 gatos, no lo entienden, y debo dar explicaciones sobre olores, gastos, alimento, pelos y otras curiosas preguntas.
Pablo Neruda, en ‘Confieso que he vivido’, da cuenta de un excéntrico escritor argentino que se paseaba por Buenos Aires con su vaca; en efecto, Omar Vignole centra su obra en títulos como ‘La vaca y yo’ o ‘Conversaciones con la vaca’.
Llegó al extremo de hacerse presente en un congreso de escritores con su inseparable vaca. Desde luego, hay una diferencia entre una vaca y mis gatos.
Después de haber caminado al filo del poder político, y oler la descomposición de la camarilla de aferrados al poder (por pequeño que éste sea) y haber vivido cerca del fanatismo religioso, que día y noche predica el mensaje de igualdad y calla ante la injusticia, he dedicado mis afanes a los animales de la calle, con hambre, viviendo la violencia a que son sometidos por los humanos.
A diferencia de Vignole no paseo mis gatos por el centro ni irrumpo en alguna reunión de escritores (éstos tiene su propia bolsa de gatos).
Los sufrientes perros y gatos se encuentran en calles de esta moderna capital. Tampoco mi escuálida poética lleva el título de alguno de mis gatos.
La Charito, negra azabache y con corbata blanca, tiene historia privada de fuga y regreso, y la María Isabel, felina blanco y negro, no quiere recordar la Vega, desde donde la rescaté. Es una página violenta que prefiere olvidar.
Tal vez como el escritor argentino debería pasearme, con perros, gatos y una vaca, para decir a la autoridad ¡aquí están estos animales y sufren! La Bidema, brigada especializada de Investigaciones en temas medioambientales y maltrato animal, profesional y muy efectiva, no cuenta con un lugar a donde llevar los hermanos menores que son requisados cuando viven maltrato.
Salir a dar de comer noche a noche a gatos y perros, no es una excentricidad, ni la postal de anciano poeta peregrinando para paliar su soledad, es calmar un poco el dolor de gatos que los civilizados humanos botan en las calles.
Mi caminar -y el de muchos otros- dando comida, curando heridas, recogiéndolos para buscarles un nuevo hogar, no es más que caricia de humanidad ante tanta inhumanidad.
No basta dar alimento a los animales abandonados.
Como en el tema de ser donante, hay que crear conciencia de su importancia; necesitamos crear conciencia sobre tenencia responsable, educar para la paz, respetando a los hermanos menores.
Es urgente educar en la realidad de lo que significa tener un animal, son limpios, aprenden hábitos; en los gatos, si son mantenidos sanos, su pelo no cae inundando todo. Además son amigables, inteligentes, agradecidos.
He caminado muchos kilómetros, y por Dios que vale gastar pasos en los animales. No olvidan la caricia y devuelven el amor saltando, jugando, expresando alegría. Necesitamos la fuerza de la humanidad respetuosa del medio ambiente y del mundo animal para poner en la agenda del gobierno y congresistas, autoridades municipales y educacionales, el tema del respeto a nuestro entorno.
Por ahora necesitamos alimento para nuestros hermanos menores que viven en la calle. ¿Será mucho pedir?
[Carlos Ernesto Sánchez]
[Grupo Amigos de los Gatos]
la nación]

Posted in: Uncategorized