alcalde udi, humano peligroso

Posted on septiembre 4, 2010 por

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[Claudio Lisperguer] [Alcalde de Valparaíso revive ordenanza que prohíbe alimentar a los perros de la calle. También quiere convertir el ecocanil de Laguna Verde (que es privado y quizá dejará de serlo) en una perrera. Los comentarios los publiqué en Columna de Lísperguer, en mQh, y en lísperguer].

1 Ordenanza antiperros viola Constitución
El alcalde de Valparaíso (miembro de un partido de extrema derecha) pretende poner en práctica una ordenanza que prohíbe alimentar  o dar cobijo a perros callejeros. La ordenanza es claramente anticonstitucional. La Constitución chilena garantiza en el art. 19, 1, el derecho a la integridad psíquica de la persona. Este derecho se define habitualmente como el reconocimiento de la persona para decidir responsablemente sobre su propia conducta, impidiéndose el estado o las autoridades menoscabar o socavar esta autonomía moral por medio de leyes u ordenanzas que obliguen a la persona a adoptar conductas que impliquen menoscabo de su integridad moral o psíquica. Ningún alcalde puede obligar a nadie a, por ejemplo, no dar limosna a una persona en situación de calle que la solicita; no puede ninguna autoridad impedir que sepultes a tus muertos; no puede ningún alcalde obligarnos a dejar morir de hambre a perros callejeros en evidente situación de abandono. Estas son decisiones morales que pertenecen al ámbito de lo que llamanos integridad moral o psíquica. Para el caso de los católicos, y otras comunidades religiosas, obedecer esta ordenanza implicaría renunciar a uno de sus imperativos morales más exigentes: el ejercicio de la piedad.
Además, la ley 291 bis castiga el maltrato animal, que también puede ser maltrato por omisión. Dejar morir de hambre a una mascota es ciertamente cometer de forma agravada un delito de maltrato.
lísperguer

2 Ecocanil en camino a convertirse en perrera
El Mercurio de Valparaíso del 1 de septiembre incluía ayer una noticia que anunciaba que la municipalidad empezaría a recoger perros abandonados en el plan para entregarlos al canil de Laguna Verde. El alcalde decía que había llegado a un acuerdo con el canil, el que, como se sabe, es privado. En estos días, empleados municipales trasladarían cerca de 300 perros recogidos. Con esto, la población canina del canil llegaría a cerca de 900 perros. Pero hoy 2 de septiembre las autoridades del canil desmienten tajantemente haber llegado a algún acuerdo y su secretaria declara que el canil se encuentra colapsado. No puede recoger más perros.
¿Qué es pues lo que pretende el alcalde? No hay ningún acuerdo y el alcalde no tiene autoridad ninguna para disponer sobre el uso del canil. Si esos canes no son aceptados, la municipalidad deberá devolverlos a los lugares donde fueron recogidos, porque tampoco puede sacrificarlos.
En realidad, los perros en la calle molestan menos que el alcalde.
lísperguer