monstruos con ansias de sangre

Posted on noviembre 21, 2010 por

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[Claudio Lisperguer] Este es el tercer ataque (de los que aparecen en la prensa) de perros con dueño contra vecinos o incluso sus propios tutores o dueños. En el ataque que terminó con la vida de dos mujeres en Peñaflor ninguno de los perros pertenecía a las razas llamadas peligrosas. En los otros dos casos, sí era el caso: un rottweiler y un pitbull. Antes de la muerte de las dos mujeres, estábamos ocupados con la noticia de las masacres de perros vagos ejecutada por funcionarios municipales en Puente Alto. En los últimos días ha habido muchas matanzas más, algunas cometidas por autoridades. Lo ridículo, y trágico, es que los perros vagos no tienen nada que ver con ninguno de estos ataques. Sin embargo, algunos políticos llaman a matar a los perros vagos, como si fuesen los culpables de los ataques.
Del verdadero problema no quiere hablar nadie: los dueños de perros los adoptan para utilizarlos en funciones de defensa personal o custodia de locales o casas y, por eso, los prefieren bravos. Algunos dueños (de parcelas, fábricas y locales comerciales) los mantienen a posta en un estado de irritación, o con hambre, en la creencia de que se volverán más feroces. Cuando atacan, suelen matar o causar heridas graves.
El adiestramiento profesional de perros con funciones de defensa o protección debería ser obligatorio, de modo tal que los canes adiestrados no ataquen a los transgresores o intrusos y les causen la muerte, sino que se limiten a retenerlos mientras esperan la presencia de su tutor.
Sin embargo, en la histeria que se desató después de las mujeres de Peñaflor, nadie quiere oír razones. Aun sabiendo que el exterminio momentáneo no significa una solución a la concentración de perros abandonados y extraviados en algunas ciudades, algunas personas y algunas autoridades persisten en la idea de matar en un proyecto estúpido que no tiene ni razón ni utilidad alguna. Sólo buscan satisfacer su necesidad de venganza (?) y castigo. Buscan satisfacer las ansias de sangre que los monstruos humanos atribuyen a los instintos animales.
Si los perros guardianes o con funciones de protección, y los perros con antecedentes como peligrosos, o los perros reputados de razas peligrosas, fuesen adiestrados profesionalmente, evitaríamos muchas muertes, de humanos y animales.
lísperguer