peta y kentucky fried chicken, uña y carne

Posted on agosto 8, 2011 por

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[En 2008, PETA y Kentucky Fried Chicken llegaban a un acuerdo para mejorar las condiciones de bienestar y métodos de sacrificios de los pollos. PETA lo celebró como una victoria para las aves. El activista Gary L. Franciones tenía sus dudas.]

[Gary L. Francione] La antropóloga Margaret Mead dijo una vez: “Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado.”
La organización People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) invoca la cita de Mead para congratularse a sí misma y sus partidarios por el acuerdo con la división canadiense de Kentucky Fried Chicken (KFC) para “comprar todos sus pollos -mediante un programa escalonado- a proveedores que usan el ‘sacrificio por aturdimiento con atmósfera controlada (AAC), el método menos cruel disponible para el sacrificio de aves. El sacrificio según este método opera reemplazando el oxígeno de los pollos por una mixtura de gases inertes no venenosos para “ponerlos dormir” dulcemente.
Además, KFC Canadá ha accedido a agregar lo que PETA define como una “opción totalmente humanitaria” a su menú en el 65 por ciento de sus locales canadienses: un bocadillo de pollo artificial que vendrá cubierto con mayonesa no-vegana. En adición, KFC Canadá ha accedido a “mejorar sus criterios de control del bienestar de sus animales para reducir el número de huesos rotos y otras lesiones que sufren las aves”, instar (pero no exigir) a sus proveedores a introducir otras mejoras en su bienestar y a crear un consejo asesor de bienestar animal. Y PETA tendrá más atribuciones: KFC permitirá que “PETA revise sus procedimientos de control de bienestar animal cada seis meses.”
PETA, que “anuncia contentísima” lo que define como “un histórico y nuevo plan de bienestar animal”, una “gran victoria” y una “victoria histórica”, ha dado por terminado su boicot de KFC Canadá. Pero PETA advierte que “en otros países la crueldad persiste.”
La pobre Margaret Mead debe estar no sólo revolcándose en su tumba: debe estar dándose vueltas como un trompo.
El acuerdo entre PETA y KFC es un clásico ejemplo del fracaso de la reforma bienestarista.
Consideremos lo siguiente:
Primero, llamar a esto una “victoria” para los animales es el colmo de la ironía. Este acuerdo es ciertamente una “victoria”. Pero es una victoria para la industria avícola, que será la que disfrutará de una mayor eficiencia en su producción y en sus ganancias.
En su ‘Analysis of Controlled-Atmosphere Killing vs. Electric Immobilization from an Economic Standpoint’ [Análisis del sacrificio por aturdimiento con atmósfera controlada versus la paralización eléctrica desde un punto de vista económico], PETA defiende el gaseado, o “sacrificio por aturdimiento con atmósfera controlada (AAC) de las aves aduciendo que el método de sacrificio por aturdimiento eléctrico de los pollos “reduce la calidad y rendimiento del producto” porque las aves sufren roturas de huesos y el proceso provoca una contaminación que es peligrosa para la salud humana. El método por aturdimiento eléctrico también “aumenta los costes laborales” de varias maneras. PETA dice que el “AAC aumenta la calidad y rendimiento del producto” porque supuestamente se eliminan los huesos rotos, hematomas y hemorragias, se reduce la contaminación, se prolonga el “periodo de conservación de la carne” y se obtiene una “pechuga más tierna”. PETA también afirma que el “AAC disminuye los costes laborales” porque reduce la necesidad de algunas inspecciones, disminuye los accidentes y baja la rotación del personal. El AAC entrega otros “beneficios económicos” para la industria avícola permitiendo que los productores ahorren dinero en costes de energía, reduciendo los residuos de subproductos animales y la necesidad de agua.
Este análisis es consistente con lo que ha hecho la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos, que analizó un número considerable de datos para concluir que:

“El AAC permite ahorrar en los costes de operación y aumentar los beneficios reduciendo las pérdidas por el descenso de categoría, por la contaminación y los costes de refrigeración; aumentando el rendimiento de la carne, la calidad y el periodo de conservación; y mejorando las condiciones laborales de los empleados. Sin la suspensión de pollos vivos y el aturdimiento eléctrico, el AAC resulta en menos huesos rotos y menos contusiones y hemorragias. La reducción en cadáveres defectuosos aumenta el rendimiento del deshuesado y la calidad de la carne deshuesada. El AAC también reduce las magulladuras en hasta un 94 por ciento y en un ochenta por ciento las fracturas de huesos. Asumiendo conservadoramente que el AAC aumenta el rendimiento en sólo un uno por ciento, una planta faenadora que procese un millón de pollos de engorde a la semana con un promedio de peso neto de dos kilos y un precio mayorista de 0.80 dólares el medio kilo, después de adoptar el método AAC aumentaría los beneficios anuales en 1.87 millones de dólares.”

Y la industria está de acuerdo. Según ‘Poultry Producer CAK Endorsements’ de PETA, la industria avícola reconoce ampliamente que el método AAC significa mejores resultados:

“Brandons no sólo se ha beneficiado de una mejor calidad de la carne y mejoras en el bienestar. Las ventajas se han visto en toda la planta… [Ha habido} una reducción del cincuenta por ciento en los costes de enganchadores en cinta transportadora. La velocidad de la cinta transportadora ha aumentado [en un veinte por ciento] […] Y el rendimiento ha aumentado en un 1.5 por ciento.”
(Estudio de caso de Brandons Plc, de Anglia Autoflow).

“En la cinta de pavos… cada enganchador cuelga cerca de 7.66 pollos por minuto… en comparación con los 5.125 pollos por minuto en una planta en Estados Unidos. Esto resulta en un mejoramiento de kilos por hora/hombre de casi un cincuenta por ciento debido a que los enganchadores no tienen que retirar manualmente los pollos de las jaulas, como se hace en una operación tradicional de suspensión de pollos vivos en Estados Unidos.”
(Artículo en Watt Poultry USA sobre Amadori, febrero de 2006.)

“En la planta de Flixton se procesan cerca de 140 mil pollos de engorde por día… Un funcionario de la compañía dijo que el AAC fue instalado para mejorar el bienestar de las aves [y] la ergonómica de los operarios. Como un beneficio secundario, ahora la planta maneja la cinta a más velocidad que antes. Antes de la instalación del AAC, Flixton procesaba sólo 110 mil aves por día.”
(Artículo en Watt Poultry USA, febrero de 2006.)

“Ha habido menos despiece y recortes en la cinta debido a que hay menos… magulladuras y otros daños que puede provocar el aturdimiento eléctrico”, dice Henry Kuypers, gerente de producción de la planta de Pingo Poultry. El gaseado ha permitido que la compañía ofrezca un producto más tierno en sólo tres horas… [en comparación con] las doce o incluso veinticuatro horas [que tomaba antes]. “Este periodo variable de maduración también ha afectado la uniformidad del producto”, explicas Kuypers.”
(‘CAS-ting Call’, revista Poultry, octubre de 2006.)

“Estamos empezando a cuantificar las mejoras en rendimiento y trabajo, pero visualmente ya estamos viendo los beneficios en las alas, la carne de alas y la carne de pechuga.”
(Dale Hart, gerente general de Cooper Farms.)

“El sistema AAC mejora el ambiente para los operarios en el área de recepción, mejora la ergonomía de la suspensión de pavos vivos, y reduce las lesiones de los pollos sacrificados.”
(Artículo sobre Cooper Farms, noviembre de 2006, en Watt Poultry USA.)

“Amadori se interesó en el AAC porque la compañía quería mejorar la ergonomía de los enganchadores, del bienestar animal, de la eficiencia laboral, de la calidad de la carne. El AAC ha mejorado todos estos aspectos.”
(Watt Poultry USA, artículo, febrero de 2006.)

“La instalación del aturdimiento con gas redujo considerablemente las pérdidas por reducción de categoría debido a las hemorragias y fracturas de hueso, y mejoró el color y la textura del filete en comparación con el método de aturdimiento previo con una unidad de baño maría. Como en las plantas en Estados Unidos, la MBA Poultry puede justificar el gaseado debido a su contribución al aumento de los beneficios, que más que compensa el capital y los costes de operación adicionales en los que se ha incurrido.”
(‘Future of Gas Stunning’, Watt Poultry USA, abril de 2005.)

“Con el uso del AAC ha mejorado la calidad de la carne, y hay menos sangre en la carne de pechuga y de piernas. El desangre no se ha visto afectado por el cambio del aturdimiento eléctrico al AAC.”
(Watt Poultry USA, artículo sobre Le Clezio, febrero de 2006.)

“Mientras tratamos de maximizar el rendimiento durante el procesamiento de once mil aves por hora, también tenemos que esforzarnos por asegurarnos de que la carne no quede marcada. El AAC ha dado resultados de gran calidad en este aspecto… También hay mejores condiciones de trabajo para el personal.”
(Richard Wenneker, de Emsland Frischgefluegel.)

“La calidad de la carne ha mejorado enormemente, sin manchas de sangre, y como resultado no se necesitan recortes. Se han observado enormes aumentos en el rendimiento. La operación de corte emplea ahora menos gente, como resultado directo de los beneficios del AAC.”
(Estudio de caso de Prior Norge by Anglia Autoflow.)

Así que los mataderos que proveen a KFC Canadá habrían adoptado el método AAC de todos modos por razones económicas, debido a que el método reduce los costes de producción. En realidad, este es el modus operandi del moderno movimiento animalista: identificar prácticas que no sean eficientes económicamente y que están de todos modos en proceso de cambio en la industria. Lanzar una campaña para introducir lo que ocurriría de todos modos en el curso natural de las cosas, gritar victoria, y recolectar fondos. Esto es lo que está pasando aquí.
Segundo, PETA le ha otorgado a KFC Canadá nada menos que un golpe de relaciones públicas. PETA ha puesto fin a su boicot de KFC Canadá, y está reclamando que ha ganado su campaña contra la crueldad de KFC en Canadá, aunque “continúa la crueldad en otros países”, indicando así al público que los que se preocupan por los animales pueden comer de nuevo en KFC Canadá con la bendición de PETA. PETA dice que ahora KFC “pondrá a dormir a los pollos dulcemente.” De acuerdo al Toronto Star, el presidente de KFC Canadá, Steve Langford, declaró que una vez que se sentó a hablar con la gente de PETA, “descubrimos que no teníamos diferencias de opinión sobre cómo se ha de tratar a los animales.” Matt Prescott, de PETA, declaró que creía que “KFC Canadá está genuinamente preocupada del bienestar animal.” Prescott agregó que “todo lo que queremos es que KFC haga lo que hizo KFC Canadá en todo el mundo.”
Se dice que Langford está “encantado con el acuerdo”. Seguro que lo está. Si yo estuviera en su lugar, también estaría encantado. No ha perdido nada y se ha hecho con PETA con una firma de relaciones públicas gratuita.
Tercero, KFC está expandiendo su línea de productos, ofreciendo a un nuevo bocadillo de pollo falso KFC “producido sin crueldad”, aprobado por PETA, que será ofrecido junto con los productos cárnicos de KFC y que será preparado con mayonesa no-vegana (a menos que el cliente la pida). Así que KFC tendrá una opción no-vegana aprobada por PETA. Ahora todos pueden convertirse en “activistas animalistas” por el mero hecho de comer un producto no-vegano en algún local de KFC y poniendo más dinero en los bolsillos de una compañía que vende muerte. Pero hay una tradición de esa conducta. En un artículo de diciembre de 2006 sobre Dan Mathews, de PETA, Mathews y el escritor fueron a comer a un McDonald’s y el escritor preguntó si estaba bien que pidiera una hamburguesa de queso. Mathews dijo: “Pida lo que quiera… La mitad de nuestros miembros son vegetarianos y creo que es una buena idea.”
Dejando de lado que Mathews come en McDonald’s y le dice al periodista que pida lo que quiera, y proclama sin aparente consternación que sólo la mitad de los miembros de PETA son “vegetarianos” (para qué decir veganos), Mathews mismo consumió un producto -la “hamburguesa vegetariana”- que ni siquiera McDonalds reclama que sea vegetariana, debido a que es asada en la misma plancha que los productos de carne y tratada junto con otros productos animales.
Y el acuerdo es una victoria para PETA, que abandonó hace mucho tiempo los derechos animales a cambio de conquistar más gloria y aumentar la cantidad de donaciones. Se eso trata PETA. Los animales son simplemente incidentales.
El acuerdo entre KFC y PETA demuestra dramáticamente qué huele mal con el bienestarismo. Estas campañas perpetúan la confusa idea de que los “derechos animales” significan poner una televisión en una cámara de tortura y no hacer absolutamente nada para poner en jaque el paradigma de la propiedad. Al contrario, el enfoque bienestarista refuerza la condición de los animales como nada más que mercancías. Y hace que la gente se sienta mejor en cuanto a la explotación animal. Además, estas campañas representan relaciones simbióticas entre la industria y el movimiento de defensa de los animales.
En la medida en que esta situación ilustra la verdad de la observación de Margaret Mead, lo hace recordándonos que un pequeño grupo de personas puede tener un impacto profundamente adverso para el progreso social. Muchas personas están preocupadas por la ética del uso de los animales. Pero mientras las organizaciones de “derechos animales” más importantes les digan que pueden satisfacer sus obligaciones morales comiendo en KFC y otros establecimientos similares (recuérdese que PETA ha hecho “acuerdos” similares con McDonald’s y Burger King), el status quo persistirá y el único progreso que veremos es el aumento de los ingresos de PETA.
8 de agosto de 2011
2008
©gary l. francione 2008
©the abolitionist approach
cc traducción mQh