fiestas populares y maltrato animal

Posted on octubre 5, 2011 por

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[España] [Increíbles formas de maltrato y crueldad animal en fiestas religiosas españolas, cada vez menos populares. Pero el mayor maltrato sigue siendo que se los coma -a los animales.] Lo leímos en La Nación:

Agonía de unas Fiestas Sangrientas. El 13 de septiembre, la fiesta del Toro de la Vega, clasificada como “de interés turístico”, provocó una vez más polémica en España entre defensores de los animales que denuncian su crueldad y guardianes de una “tradición” que habría instaurado en 1355 Pedro I de Castilla, más conocido bajo el apodo de “Pedro el Cruel”.
En estos últimos años, España ha puesto fin a varias fiestas que escenificaban el sufrimiento de un animal, mientras otras perduran. Desde 2002, ya no se lanzan cabras desde lo alto del campanario de la iglesia de Manganeses de la Polvorosa, en la provincia de Zamora. Pero se sigue lanzando una pava desde el campanario de Cazalilla en Andalucía, para San Blas. En 2009, la alcaldía de Coria, cerca de Cáceres, Extremadura, prohibió a los espectadores lanzar flechas afiladas contra el toro durante el encierro de San Juan. Pero varias provincias de la costa mediterránea siguen practicando la fiesta del Toro Embolado, durante la cual se incendian los cuernos del animal. En Lekeito, País Vasco, siguen colgándose al cuello de un ganso atado a una cuerda hasta decapitarlo. Pero desde hace algunos años al ganso lo matan previamente. También decapitan a un pato colado en Carpio del Tajo durante las fiestas de Santiago, pero a caballo. Y se siguen mandando hormigas impregnadas con vinagre y harina para que, encolerizadas, muerdan al público en las fiestas de Laza en Orense.
“Las organizaciones de defensa de los animales ganan terreno poco a poco, pero los políticos actúan en función de la presión popular o de criterios que no responden a la lógica”, subraya Théo Oberhuber, jefe de campaña de la asociación Ecologistas en Acción.

La Paradoja Catalana
Última contradicción a la fecha, el domingo 25 de septiembre Cataluña sepultó para siempre la corrida. Pero los correbous, fiestas tradicionalmente celebradas en la provincia de Tarragona, siguen todavía autorizadas e incluso protegidas por la ley por razones “identitarias” y de “tradición”. Entre estas, los toros embolados, pero también el capllaçat, que consiste en arrastrar al toro mediante cuerdas amarradas a sus cuernos por las calles de la ciudad, y los bous a la mar, en los cuales centenares de personas persiguen a un toro hasta hacerlo caer al mar. Esta paradoja no ha complicado a los parlamentarios que aprobaron la prohibición, sino que ha contribuido a la idea de que, al suprimir las corridas, la Cataluña nacionalista se libraba sobre todo de una fiesta demasiado “española”.
Oberhuber, el dirigente ecologista, quien estima “hipócrita” la decisión, explica que “algunos partidos tomaron en consideración el hecho de que los correbous tienen aficionados en numerosos pueblos, mientras que las corridas carecen de muchos adeptos en Cataluña”. De hecho, la Plaza Monumental era una de las últimas arenas que funcionaban en Cataluña. Los abonados ya no eran más que unos cientos y la plaza estaba a menudo la mitad vacía. Quizás Cataluña no ha hecho más que acelerar el final de un espectáculo que agonizaba. Por falta de aficionados más que por exceso de defensores de los animales.

“Manifestación Aartística”
En general, en España la corrida se desacelera. Simplemente dejó de interesar a los españoles. Con ayuda de la crisis, desde 2007, el número de fiestas taurinas bajó en 34%. Según una encuesta Gallup, los aficionados no superan el 26% de la población. Y sobre todo envejecen. Más del 80% de los jóvenes de 15 a 24 años de edad dicen no estar interesados en absoluto por los toros.
Segundo espectáculo de España, ¿está amenazada por lo tanto la corrida? Por el contrario, parece que la prohibición catalana la ha fortalecido. Para evitar que sufra la misma suerte que en Cataluña, la región de Madrid la declaró “bien de interés cultural”. Y los profesionales de la tauromaquia lograron lo que pedían desde hace años: el 31 de agosto, la corrida, que dependía del Ministerio del Interior por razones de orden público, pasó bajo la tutela del Ministerio de Cultura.
“El cierre de la Monumental es un atentado contra los derechos constitucionales, el de acceder libremente a un espectáculo, y, para los trabajadores, el de ejercer su profesión. Fragiliza también una manifestación artística reconocida como tal”, protesta el presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia. El Partido Popular (PP, derecha) presentó por su parte un recurso ante el tribunal constitucional.
4 de octubre de 2011
30 de septiembre de 2011
©la nación