retorno del zorro de isla catalina

Posted on enero 26, 2012 por

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[Isla Catalina, California, Estados Unidos] El zorro de Isla Catalina y su increíble recuperación. Gracias a los esfuerzos de conservacionistas, tras descender a apenas cien ejemplares en 1999, el zorro de Isla Catalina se ha recuperado y alcanzado la extraordinaria cifra de mil 542 zorros.]

[Louis Sahagún] El zorro de Isla Catalina ha logrado una de las recuperaciones más extraordinarias que se conozcan de una especie en peligro de extinción, recuperándose en sólo trece años después de haber estado al borde de la extinción cuando fue impactada por una epidemia de moquillo, anunciaron el miércoles biólogos de fauna silvestre.El número de zorros llegó a 1.542, sobrepasando la población de cerca de 1.300 vista antes de que los animales fueran decimados por la enfermedad que los científicos creen que fue introducida por un perro doméstico o un mapache del continente que se coló en un bote o un lanchón.
“Estamos más allá del orgullo”, dijo Ann Muscat, presidente y directora ejecutivo de la Santa Catalina Island Conservancy. “Es un testamento a lo que se puede lograr con trabajo duro, pasión, dinero y la flexibilidad de la naturaleza”.
La multiplicada presencia de los animales es evidente en toda la isla en “avisos odoríferos” –montones de reveladores excrementos- plantados en rocas, tapias, parrillas  y mesas de picnic. Pero pese a su creciente número, dijo Muscat, “no podemos relajarnos. Estos peludos tesoros todavía están a un perro o mapache infectado, de la extinción”.
El zorro –una subespecie encontrada sólo en la isla de 196 kilómetros cuadrados- se ha convertido en la especie en peligro de extinción más emblemática de este destino turístico, en parte debido a su terrible situación.
El omnívoro de dos kilos y medio es gris con nariz puntiaguda, orejas rojizas y patas y rabo negros. Vive alrededor de diez años, se apareja de por vida y, sin depredadores naturales en la isla, disfruta generalmente de una existencia relativamente tranquila.
Pero la población se derrumbó a cien en 1999, empujando a la organización de conservación y al Instituto de Estudios de la Fauna Silvestre a iniciar un programa de recuperación de dos millones de dólares que incluía vacunas e instalaciones para la reproducción en cautiverio. El Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de Estados Unidos incluyó al zorro en su lista de especies en peligro de extinción en 2004.
La recuperación ha puesto eufóricas a las autoridades de la fauna silvestre. “Es una de las grande campañas de recuperación –hasta el momento”, dijo Stephanie Weagley, portavoz del Servicio de Pesca y Fauna Silvestre. “Todavía tenemos mucho qué hacer en trabajo de campo y gestión”.
La agencia está realizando una evaluación de la situación del zorro (cada cinco años), lo que podría conducir a un eventual retiro de la lista de especies en peligro. La evaluación toma en cuenta factores tales como las fluctuaciones de la población y las persistentes amenazas.
En una isla compartida por tres mil doscientos humanos, y visitada por más de un millón de turistas al año, las principales causas de muerte de los zorros son los perros domésticos, los gatos ferales y los atropellos. Los zorros –del tamaño de gatos- son intrépidos y salen frecuentemente a olisquear los vehículos que pasan.
Trabajar con los zorros ahora incluye atraparlos, controlar su estado sanitario, vacunarlos contra el moquillo y la rabia, equiparlos con collares telemétricos y monitorear sus desplazamientos.
Al romper el día el miércoles, la bióloga de fauna silvestre de la organización de conservación, Julie King, y el técnico de fauna silvestre, Tyler Dvorak, avanzaron por matorrales que les llegaban a la cintura y revisaron los contenidos de doce trampas de alambre con sebos de croquetas y alimento para gatos para atraer a los clientes. Cayeron cuatro, que gruñeron nerviosamente mientras King y Dvorak los alzaban para registrar estadísticas en una bitácora que lleva la crónica de más de diez años de investigación sobre los zorros en la isla.
Con guantes de cuero, King puso a uno de los zorros en su regazo y le inyectó un microchip del tamaño de un grano de arroz justo debajo de la piel entre sus omóplatos. El zorro no. 574210 tenía cerca de un año y regordete.
“Los zorros no son máquinas de matar viciosas como los lobos”, dijo King. “Aquí hay abundante alimento –higos de tuna, cerezas de Catalina, ratones- y pueden incluso engordar”.
“La noticia sobre la robusta población zorruna fue un tópico importante de conversación en la isla. En el centro de naturaleza del instituto de conservación a un kilómetro y medio al sur de la ciudad, el especialista en programas escolares y juveniles, Rich Zanelli, dijo: “Voy a poner un letrero que diga: ‘Pregúntame sobre los 1.542”.
26 de enero de 2012
19 de enero de 2012
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer