llegaron los zorros

Posted on abril 3, 2012 por

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[California, Estados Unidos] [Los zorros kit llegaron para quedarse en la ciudad de Bakersfield, y aunque ocasionan numerosos problemas, todo el mundo los acepta y quiere ayudarlos.] Lo leímos en Los Angeles Times, y tradujimos:

[Steve Chawkins] Zorros kit se establecen dentro de los límites urbanos de Bakersfield. Los zorros kit de San Joaquín son pequeños, bonitos, nocturnos, oportunistas y están en peligro. Cerca de cuatrocientos de ellos se han refugiado debajo de las canchas de golf, subdivisiones y aulas, y en el corazón de muchos residentes.
Como amantes en París, los zorros kit de San Joaquín vivirán siempre en Bakersfield. Los pequeños y extraños zorros salen fundamentalmente de noche. Encuentran comida rica en todas partes: pedazos de hamburguesas de queso de contenedores, restos de tacos en envoltorios arrastrados por el viento. Y el alojamiento: ¿Qué podría ser mejor que una acogedora guarida en el barrio estudiantil –específicamente debajo de las aulas portátiles en el Distrito Escolar Panama-Buena Vista Union?
Los diecisiete mil estudiantes del distrito no están muy entusiasmados con los zorros, especialmente porque cerca de un tercio de sus veintitrés escuelas básicas y secundarias tienen que vérselas permanentemente con ellos. Los administradores han ofrecido veinticinco mil dólares a un biólogo de fauna silvestre para que elabore un plan de manejo de las especies en peligro de extinción, que está literal y dificultosamente debajo de los pies.
Fundamentalmente nocturnas, las dolorosamente bonitas criaturas de algo más de dos kilos salen a veces a primera hora de la mañana o en la tarde. Sus guaridas también pueden albergar a zorrillos y gatos asilvestrados; los funcionarios dicen que el olor entra a las aulas, junto con las pulgas.
Michael Brouse, encargado comercial del distrito, dijo que nadie recuerda un “encuentro entre un estudiante y un zorro kit”, pero los animales representan un problema. Dejan copiosas heces. Se enredan en las redes de fútbol. Y, para pesar de los administradores, adoran las escuelas, con sus campus abiertos, sus bolsas marrones del almuerzo, y una estricta adherencia a las regulaciones medioambientales.
“Hay algo de paranoia en cuanto a lo que puedes hacer legalmente”, dijo Brouse. “No puedes ahuyentarlos así no más”.
Hace unos años, dijo Brouse, uno de los directores de su distrito le contó sobre un zorro que montó en la puerta de una sala de clases, deteniendo brevemente tanto al profesor como a los alumnos.
“En lo esencial, los chicos fueron retenidos como rehenes en el aula hasta que el zorro kit decidió marcharse”, dijo Brouse.
De alrededor del tamaño de un gato doméstico pequeño, los zorros no son agresivos pero, de acuerdo de funcionarios escolares, pueden causar bastante daño. Al excavar guaridas en espacios debajo de las aulas portátiles, el año pasado los zorros crearon pilas de tierra que se amontaron contra las estructuras por encima de sesenta centímetros. En algunos edificios, el entarimado se pudrió y hubo que remplazarlo.
Qué hará exactamente el distrito de Panama-Buena Vista con sus colonias de zorros está todavía pendiente. Con permisos de las agencias medioambientales, otras escuelas han rellenado las inconvenientes madrigueras y construido cubiles artificiales en lugares poco frecuentados del campus. Algunas han colocado puertas de sentido único en las aberturas del cubil para asegurarse de que los zorros que salen, se queden fuera.
Hace un siglo, más de doce mil zorros deambulaban por el Valle de San Joaquín. Con una gran parte del valle se destinaba a la agricultura y a la extracción de petróleo, la población se redujo a menos de tres mil, dicen los científicos. Han estado permanentemente en la lista federal de especies en peligro de extinción desde 1967 –cerca de cuatrocientos se han instalado en las canchas de golf, subdivisiones y escuelas de Bakerfield, especialmente en aquellas cerca del borde de la ciudad.
“Al principio pensamos que eran zorros rezagados que se verían obligados a marcharse o morir a medida que continuaba el desarrollo”, dijo Bryan Cypher, biólogo del Programa de Recuperación de Especies en Peligro de Extinción de la Universidad de California en Stanislaus. “Pero les está yendo estupendamente bien en el área urbana”.
Los coyotes, los principales enemigos de los zorros, no son tan numerosos en los tramos planos y abiertos de la ciudad como en los densos matorrales y arroyos donde se pueden ocultar. Eso deja al zorro con muchas madrigueras potenciales para elegir en Bakersfield. Además de escuelas, también hay alcantarillas, canales de regadío, cables de electricidad y cientos de desagües de aguas pluviales.
Luego está el alimento: en la naturaleza silvestre, los zorros se alimentan de ratas canguro. En la ciudad, abunda la comida chatarra, más el pienso que los amantes de los zorros, por encima de las objeciones de biólogos, ponen fuera para sus visitantes nocturnos.
“En el pasado, Bakersfield no se ha mostrado necesariamente comprensiva de las especies en peligro de extinció”, dijo Cypher, “pero a mucha gente le gusta tener zorros a su alrededor”.
Durante diez años, Linda DeRose, 71, maestra jubilada, ha visto a nerviosos zorros en los alrededores de las aulas portátiles en la Escuela Básica Stockdale frente a su casa. “Toda la gente que los ve se prenda de ellos. Son realmente bonitos, corren muy rápido, tienen grandes orejas. Es sorprendente que sean capaces de vivir tan cerca de la gente”.
Podría ayudar, dijo, que su marido a veces deja fuera alimento para gatos para los gatos callejeros del vecindario, una comida que también gusta a los zorros. Cuando los trabajadores de Stockdale levantaron barreras para impedir que los zorros volvieran a entrar a sus guaridas en diciembre pasado, los animales “se pusieron a correr como locos por el vecindario”, dijo. “Estaban frenéticos”.
A veces los residentes han avisado al ayuntamiento que las obras en las calles ponen en peligro a los zorros. Unos pocos han escarbado en sus bolsillos para ayudar; hace tres años, una amante de los animales liberó a un zorro kit que colgaba por su cuello de una red de volibol en la Escuela Independencia. También pagó mil doscientos dólares por la amputación de su pierna. Fue el sexto entrampamiento del año, de acuerdo al Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de Estados Unidos.
En la Cal State Bakersfield, los funcionarios preguntan a los biólogos sobre el posible daño a los zorros kit antes de organizar eventos en un anfiteatro al aire libre.
Pero la proximidad de personas bien intencionadas puede tener su lado negativo. Un estudio de 2010 concluyó que los zorros de Bakersfiled, aunque adinerados, son más gordos y tienen el colesterol más alto que sus primos del campo. Los investigadores que comparan el pelo de los zorros de la localidad con pelos de barberías de Bakersfield descubrieron trazas químicas de los mismos alimentos.
Ted Murphy, profesor de biología de la Universidad de California en Bakersfield, ha estudiando a los zorros kit de la ciudad durante más de cuarenta años.
“Tenía un montón de ciudadanos científicos que me llamaban toda vez que veían a alguno”, dijo. “Era una enorme red”.
Los guardias de una fábrica de helados veían al mismo zorro llegar noche tras noche. No me sorprende, dijo Murphy; el afortunado zorro se hacía todas las noches con helado de crema de chocolate. En las casas que lindan con una cancha de golf, un zorro recorre, después de la puesta de sol, todos los patios, atraído por los vecinos que le dejan huevos y perritos calientes y otras cosas. Murphy dijo que conocía a un piloto que era saludado todas las noches por un zorro cuando aterrizaba en el aeropuerto de la ciudad.
Durante un corto periodo, Murphy, fundador de la Facility for Animal Care and Treatment de su escuela, tuvo un zorro al que sacaba a pasear con correa.
“Para un zorro es mucho más fácil vivir en esta ciudad que en la hierba seca”, dijo.
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©los angeles times
cc traducción c. lísperguer