blue

Posted on junio 18, 2012 por

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[Elephant Butte, Nuevo México, Estados Unidos] [Una ciudad se divide y une por un perro].

[Fernanda Santos] Esta es la historia de una correa, una ordenanza y las contradictorias definiciones de compasión. Es una historia de límites puestos a prueba y estirados, de peleas, amenazas y, posiblemente, compromiso.
Pero más que nada, es una historia sobre un perro llamado Blue, el que esta semana logró conciliar a esta pequeña ciudad en el desierto después de que casi la destruyó.
El Consejo Municipal se reunió el miércoles para decidir el destino de Blue, que nació aquí hace once años y fue prontamente abandonado en la calle, incluso antes de que Elephant Butte –apretujada entre una ciudad llamada Truth or Consequences y una cuenca en el desierto llamada la Jornada del Muerto- se convirtiera en una ciudad. Era el perro de nadie, y el de todos.
El espeso pelaje de Blue está salpicado de gris, la marca de su raza –es un pastor ganadero australiano-, pero también un indicio de su edad. Sus piernas son tan frágiles que no puede correr; su andar es más bien pesado. Hubo una época en que podía cruzar la Carretera Estatal 195 a toda velocidad para “ocuparse de sus asuntos”, como lo dijo uno de sus defensores, en un sitio que ha usado desde que se tiene memoria.
Ahora, los coches deben parar y esperar, esperar y esperar, para dar a Blue el tiempo que necesita para cruzar la calle.
Eso a algunas personas simplemente no les gusta; otras no confían en él. En la reunión, un hombre dijo que no entendía por qué sus perros deben salir con correa y vivir encerrados en conformidad con las ordenanzas mientras que Blue puede andar por todas partes sin ninguna restricción. Junto a él estaba sentada una señora que llevaba una pegatina sobre el corazón que decía: “Libertad para Blue”.
“Lo que más detesto sobre esto es ver dividida a nuestra comunidad”, dijo a los asistentes, indignado, el concejal Gerald LaFont. “Un montón de gente quiere a Blue, pero debieran recordar que Blue es un perro”.
Blue tiene una cuenta bancaria para recibir las donaciones que le envían por correo y en persona en la Tienda de Ramos Generales Butte [Butte General Store and Marine], donde suele encontrársele (tiene un saldo de 1.800 dólares). Tiene una página en Facebook con dos veces más seguidores (2.902 el viernes) que los habitantes de Elephant Butte (1.431 habitantes, excluyendo a los turistas que vienen acá todos los veranos a remar y pescar en el embalse).
También tiene abogado: Hilary A. Noskin, de Albuquerque.
“Creo en la ley”, dijo la señora Noskin, que posee aquí una casa de vacaciones y trabaja pro bono. “Pero a veces la gente pierde el control”.
La historia empezó hace dos años cuando una mujer presentó una queja contra Blue, diciendo que la había amenazado cuando paseaba con sus perros. Janice Connor y su pareja Bob Owen, que son dueños de la tienda de ramos generales, recordó que les dijeron que si castraban a Blue, desaparecerían todos los problemas.
Y durante cerca de dieciocho meses, así fue. Pero el 4 de enero, el Consejo Municipal impuso estrictas condiciones para la tenencia de perros agresivos, incluyendo un seguro de responsabilidad civil de cien mil dólares de sus dueños, como respuesta al ataque de cuatro pit bulls contra una mujer en la vecina Truth or Consequences.
En febrero, un agente multó a Owen por no mantener a Blue sujeto con una correa.
Owen impugnó la multa en tribunales y el juez le dio tiempo: siete meses para resolver la situación. El Consejo reprobó el fallo, diciendo en una moción que el tribunal no tenía autoridad para postergar las penas prescritas por “los actos legislativos de una municipalidad”, a menos que enjuiciara a Owen.
El juicio fue anunciado para el 9 de agosto.
Los defensores de Blue –y aquí son muchos- se prepararon para la pelea. El hombre que administra Casa Taco, un restaurante donde Blue acostumbraba a pasar sus días hasta que cerró temporalmente hace cuatro años después de la muerte de su antiguo dueño, creó la página en Facebook. Connor empezó a reunir firmas para enviar una petición online en change.org; en quince días reunió setecientas.
Empezaron a llover las tarjetas postales en la tienda. “Estoy trabajando para ti”, decía una desde Webster, Florida; “Go Blue!!!”, decía otra de Athens, Texas.
Entretanto, Owen solicitó una variación de la ordenanza canina del ayuntamiento, permitiendo que Blue siguiera viviendo como había hecho siempre, sin correa, que es lo que provocó la reunión del miércoles.
Se congregó una multitud en el edificio municipal. Las cámaras del consejo se llenaron completamente, así como la sala del tribunal adyacente.
Cerca de una docena de personas escucharon sobre la acción desde boxes en el estacionamiento.
El primero en hablar fue la alcaldesa Eunice Kent, diciendo que la discusión no giraba, como decían los rumores, sobre desalojar a Blue o ponerlo a dormir.
“Yo juré defender la ley”, dijo Kent. “Queremos oír sus opiniones, y queremos oír soluciones, pero tiene que ser dentro de la ley”.
Una mujer sugirió convertir a Blue en la mascota del ayuntamiento, lo que presumiblemente le otorgaría derechos y protecciones que no se extienden al perro promedio. Otro dijo que el ayuntamiento debería hacer un paso peatonal sobre la Carretera Estatal 195 para facilitar que Blue la cruzara (en el caso de que la usara).
Cindy Torres, 59, que ha tenido aquí su oficina de bienes raíces durante veinte años, sugirió: “El alcalde debería promulgar una ordenanza declarando coyote a Blue”. (“Lo digo en serio”, dijo seriamente después).
Entonces Owen cogió el micrófono. “Hay cosas más importantes que están esperando que esta comunidad las resuelva”, dijo, “aunque es bueno ver cómo la gente participa”.
La declaración de Kent duró más de una hora. El ayuntamiento otorgará a la señora Connor y a Owen, los tutores de Blue, una excepción a su ordenanza, dijo, de modo que puedan instalar una valla electrónica en torno a la propiedad de la tienda de ramos generales, una enorme sitio en una esquina que también alberga una gasolinera y una tienda de reparación de botes. El perro se electrocutaría si tratara de cruzar la valla.
Kent y Connor se abrazaron después de la reunión.
Al día siguiente, Blue, por primera vez que alguien recuerde, llevaba una correa en su paseo matinal por el camino de perros detrás del parque R.V. local.
17 de junio de 2012
16 de junio de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer