animales con dialectos regionales

Posted on julio 13, 2012 por

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[¿Hablan animales de la misma especie de zonas geográficas distantes el mismo idioma? La respuesta afirmativa confirma que la historia es igual de importante para entender a los animales que a los humanos. El instinto pierde terreno. Lo lamentable es que para hacer la investigación a los investigadores no se les ocurrió nada mejor que destruir dos familias de macacos.] Lo leímos en The Washington Post, y tradujimos:

[Brian Palmer] Hace poco un amigo me preguntó si los osos negros de los montes Apalaches tienen acentos sureños y si acaso tienen problemas para entender a los osos negros criados en Canadá o Alaska. Tomadas literalmente estas ideas parecen más propias de una película de Disney que de un científico. Sin embargo, en un sentido más abstracto es una pregunta que fascina a zoólogos y psicólogos por igual.
¿En los animales no humanos la comunicación es innata o se aprende? ¿Pueden grupos geográficamente distantes de la misma especie desarrollar culturas locales: modos únicos de comer, de jugar y de comunicarse unos con otros? Le planteé esas preguntas a Darcy Kelley, profesora de la Universidad de Columbia que estudia comunicación animal.
“En la mayoría de las especies, la comunicación tiene una base genética”, dijo. “Los acentos regionales sólo se pueden desarrollar en el pequeño número de especies que aprenden a vocalizar imitando a otros”.
La investigación sugiere que la inmensa mayoría de los animales nacen sabiendo cómo hablar el idioma de la especie. En realidad, no importa dónde nazcan o sean criados los animales, debido a que su lenguaje parece estar mayormente impreso en su código genético.
Bob Seyfarth, psicólogo, y Dorothy Cheney, bióloga, ambos de la Universidad de Pensilvania, realizaron un clásico experimento para responder la pregunta. Cambiaron de lugar a un par de macacos Rhesus por un par de macacos japoneses poco después de nacer, de modo que los padres macacos japoneses criaron a los bebés macacos Rhesus, y estos a los bebés macacos japoneses. Este particular intercambio es interesante porque las dos especies de primates se comunican utilizando en general los mismos sonidos –gemidos, gruñidos, ladridos y aullidos-, aunque no los usan en los mismos contextos. Los cachorros de macacos Rhesus, por ejemplo, tienden a gruñir cuando juegan, mientras que [en el mismo contexto] los macacos japoneses tienden a gemir.
Seyfarth y Cheney descubrieron que los padres adoptivos tenían poco efecto en los patrones vocales de los primates. Los macacos japoneses siguieron gimiendo en los juegos, pese a que todos sus compañeros Rhesus estaban gruñendo. Esto sugiere fuertemente que los macacos nacen sabiendo cuándo gemir, gruñir, aullar o ladrar, y que la experiencia de vida y las condiciones sociales no tienen ningún impacto en sus patrones de comunicación. En otras palabras, a un macaco Rhesus no se le puede enseñar a hablar como un macaco japonés.
La implicación es que los macacos probablemente podrían desarrollar acentos regionales sólo si vivieran separados durante miles de años, lo suficiente como para que sus patrones genéticos de lenguaje divergieran. Eso es diferente a lo que pensamos cuando hablamos sobre las diferencias de acento entre humanos.

Aves y Murciélagos
Con todo, no debemos congratularnos a nosotros mismos por nuestras capacidades cuando se trata del lenguaje. Los humanos no somos los únicos que podemos aprender un idioma.
“Los pájaros cantores son fantásticos aprendices”, dice Ofer Tchernichovski, que estudia comunicación entre pájaros en el Hunter College en Nueva York. “Un ruiseñor puede aprender a cantar sesenta canciones diferentes después de oírlas sólo algunas veces”.
Los miembros individuales de la misma especie de pájaros cantores entonan diferentes canciones que aprenden en el lugar donde nacieron. Gorriones de corona blanca, cuyo rango cubre gran parte de Estados Unidos, usan en sus cantos cerca de siete canciones diferentes. Pero otros grupos combinan los sonidos de modos diversos, según descubrieron los investigadores. Aparentemente aprenden los patrones locales durante los primeros tres meses de vida, oyendo a los adultos. Los ornitólogos pueden identificar inmediatamente el lugar de nacimiento de un gorrión de corona blanca por su canción, del mismo modo que nosotros podemos identificar a personas del sur de Boston o de Luisiana por sus distintivos acentos.
Delfines, ballenas, colibríes y murciélagos también poseen una demostrada capacidad para aprender nuevas vocalizaciones, y probablemente exhiben lo que consideraríamos dialectos regionales. En el Caribe, por ejemplo, los cachalotes usan diferentes patrones de chasquidos que los del Pacífico. La mayoría de las otras especies animales, sin embargo, se parecen más a los macacos que a los hombres: nacen sabiendo cómo vocalizar, y no importa dónde nazcan.
Recordemos que hay una diferencia entre aprender a decir nuevas palabras y aprender a entenderlas. Parece que muchas más especies animales pueden hacer lo primero antes que lo otro. Recordemos a los macacos del estudio de Seyfarth y Cheney. Aunque los cachorros adoptados nunca vocalizaron como sus hermanas y hermanos adoptivos, los padres adoptivos los criaron sin ninguna dificultad. Cuando los cachorros pedían comida o compañía, los padres respondían, pese a que básicamente hablaban lenguas diferentes. Y algunos perros han aprendido a entender más de mil palabras humanas e incluso algunas frases.

Comprendiendo
Esto plantea una intrigante pregunta: ¿si los animales pueden aprender a entender y responder a idiomas extraños, por qué no aprenden a hablarlos? La respuesta se encuentra en un imperativo darwiniano.
“Muchos biólogos piensan que una comunicación vocal adecuada es tan importante que las especies no pueden correr el riesgo de ser infinitamente maleables”, dice Darcy Kelley, de la Universidad de Columbia, “Es crucial para el apareamiento y para avisar sobre la presencia de depredadores, que son la base de la supervivencia”.
Es sólo una hipótesis, pero muy convincente. Debido a la gran cantidad de combinaciones de palabras y acentos en la comunicación humana, pensemos en la cantidad de veces que, en el día, debemos decir “¿qué?”, “¿cómo?” o “¿me lo dice de nuevo?” cuando alguien habla demasiado rápido o con un acento extranjero o regional. A menudo no entendemos frases como “¿me pasas la sal, por favor?” o algo similarmente irrelevante. Pero imaginemos que se tratara de algo ligeramente más importante, como “¡cuidado con ese tigre hambriento!”
13 de julio de 2012
25 de junio de 2012
©washington post
cc traducción c. lísperguer