mataron a mulas para exponerlas en museo

Posted on octubre 27, 2012 por

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[Texas, Estados Unidos] [¿Se puede matar a unas mulas por motivos educacionales?]

[Claire Kerker] Una nueva exposición en el Museo Americano de Agricultura (AMA, por sus siglas en inglés) en Lubbock, Texas, ha puesto en el centro de la atención pública el tema de la moralidad de la taxidermia –una pregunta que los museos de historia natural deben responder frecuentemente. El AMA sacrificó a dos mulas para montar un escaparate con implementos agrícolas del siglo diecinueve, que incluye una máquina cosechadora de McCormick.
Varios miembros de Care2 desaprobaron enérgicamente el uso de mulas para hacer modelos de taxidermia después de que fracasara el llamado para salvar a las mulas (cuando estaban aún con vida). Ahora un activista animalista ha demandado al museo por violar la ley del estado por sacrificar ganado con “propósitos perversos”. Si gana el caso, las mulas pasarán a manos del estado.
Supuestamente, si las mulas no hubiesen sido sacrificadas para la exposición, su dueño las habría enviado a un matadero en México. Explicaron que a los 28 y 32 años las mulas ya no servían ningún propósito práctico. Pero sabemos que el matadero no era la única opción.
El AMA justifica su decisión diciendo que “con la ayuda del Museum Arts, hemos instalado una exposición muy realista que muestra la cosechadora y su manipulación. Para completar la exposición, el Museum Arts recomendó convincentemente que consiguiéramos mulas embalsamadas profesionalmente, con todos sus arreos, para que nuestros visitantes entiendan lo esencial que fue la tracción animal en esta fase de la agricultura estadounidense”.
Aparentemente tan esencial que incluso hoy en día las mulas deben morir para transmitir este mensaje.

Fibra de Vidrio o Taxidermia: ¿Cuál Es la Diferencia?
Phil Paramore, del Museum Arts, una compañía especializada en exposiciones, cree que el único modo de describir verdaderamente el papel de las mulas de Lubbock en las granjas del siglo diecinueve es transportando a los visitantes a la escena original: pelaje, ojos artificiales y todo el resto.
Es verdad que la taxidermia ha provocado polémica incluso en el caso animales famosos o ahora extintos que han muerto de muerte natural, independientemente de sus potenciales contribuciones a la educación. Pero pese a la reducción de los empleos para taxidermistas en los museos más importantes, el galardonado Pabellón de Mamíferos del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano recién abrió sus puertas en 2003. Su concepción implicaba acumular 274 especímenes embalsamados provenientes de laboratorios de investigación y zoológicos.
Los visitantes reaccionan al carácter tangible de estas exposiciones, rechazando la justificación de su existencia en primer lugar. La taxidermia parece transmitir un cierto tipo de legitimidad que, para mejor o peor, asombra o asusta. Exposiciones tan realistas que sólo pueden existir en ciertos entornos, definitivamente impresionan.
Pero ¿cuán “natural” es la taxidermia en el caso de las mulas de Lubbock, al menos en comparación con las réplicas fabricadas?

Realidad de la Autenticidad
Más a menudo ahora que en el pasado, los museos optan por réplicas en fibra de vidrio precisamente porque un animal tiene rasgos distintivos –como la piel, el pelaje, o el hocico- que lo hacen difícil de conservar o hacerle justicia en el formato de la taxidermia.
El Museo Americano de Agricultura de Texas busca “construir un museo de primera clase que enseñará a los visitantes de dónde vienen sus alimentos mediante artefactos, escaparates interpretativos y exposiciones interactivas”, de acuerdo a su página web. Las mulas embalsamadas no son artefactos ni son interactivas. Por lo que puedo decir, los escaparates interpretativos pueden ser interpretados: técnicamente, las réplicas en fibra de vidrio no parecen interferir con el objetivo del museo.
Tradicionalmente, los animales usados en escaparates de museos permitían una mayor comprensión de los cuerpos animales a escala natural. Sé que viendo SUE, el esqueleto mejor conservado del mundo de un Tyrannosaurus Rex en el Field Museum de Chicago, definitivamente cambió, cuando era niña, mi visión de las cosas. Pero hay claramente delgadas líneas entre huesos, fósiles y pelaje.
Así que tengo que asombrarme: debido a que la vitrina pretende mostrar a mulas en una escena campesina del siglo diecinueve, ¿con qué precisión se debe mostrar el cuerpo de las mulas del siglo veintiuno? Recordemos, estas mulas no arrastraron nunca la cosechadora clásica que se muestra en el escaparate.
¿Cree usted que el uso de réplicas de animales en lugar de animales embalsamados es igualmente efectivo desde el punto de vista del objetivo educativo del museo? Debido a que las mulas ya han sido sacrificadas, ¿qué se pierde o gana no usándolas para una exposición?
Me gustaría saber qué tipo de diálogo en torno a la taxidermia le gustaría a usted que se iniciara –o no- en los museos.
27 de octubre de 2012
4 de octubre de 2012
©care2
cc traducción c. lísperguer