animalista acorrala a canalla matagatos

Posted on diciembre 21, 2012 por

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[Turquía] [Y lo obliga a rescatar a sus propias víctimas.]

[Laura Simpson] Manuela Wroblewski termina cada día con su alma y pies adoloridos después de horas de acarrear enormes sacos de alimentos por las calles de Avsallar, Turquía, donde alimenta a cientos de perros y gatos sin hogar. En todo parecida a Cenicienta, esta ex actriz de la televisión alemana que dedica ahora su vida a los animales de la calle sabe muy bien lo que es ser agredida y maldecida y despreciada por su compasión en una comunidad que es en gran parte violenta hacia los animales de compañía. Pero un día esta semana, cuando una familia de gatitos se puso en su camino, esta Cenicienta se plantó en sus zapatos y se preparó para pelear.

Nunca Subestimes el Poder de un Corazón Apasionado
Manuela estaba alimentando a los gatos en un complejo de departamentos vecino cuando del edificio emergió un hombre enfurecido. La estuvo gritando durante unos minutos y la amenazó diciéndole que si la volvía a ver en el lugar, mataría a todos los gatos. Manuela y las tenderas vecinas que escucharon la bronca, estaban consternadas. Después de todo, las tenderas tenían una gata y gatitos propios y Manuela había viso demasiados casos de hombres que cumplen sus amenazas contra los animales.
Al día siguiente, Manuela volvió con alguna inquietud y fue recibida por las tenderas que tenían algo que contarle.
“Me dijeron que el mismo hombre grosero que me había gritado ayer había dicho que se llevaría a la montaña a todos los gatos”, explica Manuela.

Volvería a Rescatarlos
Manuela hizo planes para retirar a la madre gata y sus seis meninos más tarde el mismo día y tratar de razonar con el hombre para salvar a los gatos de las tenderas. En realidad, las tenderas viven en su pequeña tienda, y hacen turnos para dormir en el cuarto de atrás. No pueden entrar los gatos a su casa tienda porque perderían sus clientes y no tendrían de qué vivir. Las dos estaban asustadas y Manuela tendría que hacer algo sobre esto.
Después de algunas horas de recorrer las calles alimentando a perros y gatos que la esperaban, Manuela se dirigió a su departamento y preparó el único espacio disponible, su cuarto de baño, como un santuario temporal para los gatos hasta que pudiera llevarlos a la pensión de su veterinario. Después de tender una manta y algo de alimento y agua en su cuarto de baño, Manuela volvió al complejo de departamentos. Lo que vio al llegar la paralizó de miedo.
“La mamá gata corrió hacia mí y parecía muy nerviosa”, dijo Manuela sobre el momento cuando sintió que se preparaba la tormenta. “La puse en mi transportín (una bolsa acolchada) y la llevé rápidamente a mi departamento. Luego volví y con la tendera nos dirigimos al lugar donde solían estar los gatos en el edificio. ¡No había ninguno!”

Día de Justicia
Manuela y la tendera corrieron al mercado para que su hijo pudiera llamar al jardinero del complejo de departamentos para preguntarle dónde estaban los seis meninos. El chico llamó y le pidió al hombre que se acercara. Cuando llegó, le preguntó dónde estaban los gatitos, pero el jardinero pretendió no saber nada.
“Entonces le pedí al niño que me tradujera, que yo iba a llamar a la policía y que eso era serio”, dijo Manuela con un enfado que atravesaba la frontera lingüística. “Cuando el jardinero oyó la palabra policía, se puso nervioso y dijo que el hombre grosero lo había mandado a dejar los meninos lejos de ahí. No le creí, pero le pedí al chico que tradujera que me debía decirnos de inmediato dónde estaban”.
Con la cola entre las piernas, el jardinero cogió su bicicleta y el chico se sentó en la parrilla. Luego se marcharon a toda velocidad hacia el lugar donde había dejado a los gatitos.
“Después de veinte minutos, volvieron con los seis meninos”, contó Manuela, aliviada. “Me sentí conmocionada cuando me enteré que el jardinero había llevado a estas indefensas criaturas a un lugar a tres kilómetros de distancia y los había arrojado en una pila de llantas viejas de donde no podrían haber escapado nunca por sus propios medios. Aquí por la noche llueve mucho. Los rescatamos justo a tiempo”.

Seguros y Calentitos
Pero hay días en que Manuela llega demasiado tarde, cuando ve cosas que no se atreve a contar: actos de violencia contra perros y gatos cuyo delito más grande es su inocente búsqueda de alimentos. Pero hoy celebramos esta victoria especial para una madre gata y seis pequeñísimos meninos que no habrían tenido ni la más mínima posibilidad de sobrevivir sin el poder de una mujer que antes moriría que tener que vivir de rodillas.
El Harmony Fund celebra su aniversario con Manuela. Más fotos y otros detalles en este enlace.
21 de diciembre de 2012
©care2
cc traducción c. lísperguer