cómo hacer con los animales rescatados

Posted on marzo 12, 2013 por

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[Khao Pratubchang, Tailandia] [El número de tigres confiscados continúa subiendo pese a que las autoridades de Tailandia, uno de los más grandes centros del mundo para el tráfico ilegal en animales silvestres, se esfuerzan por su supresión.]

[Thomas Fuller] Tailandia quiere despojarse de su imagen como un lugar donde se encuentran a la venta muchas especies de fauna silvestre –tortugas de Madagascar, monos tití de Sudamérica, cachorros de oso malayo, aves exóticas-, en un comercio internacional impulsado por el mercado global en carnes exóticas y mascotas raras.
En los últimos dos años, funcionarios aquí han capturado más de 46 mil animales que se encontraban en manos de traficantes, vendedores y tramperos, más del doble de los dieciocho mil decomisados en los dos años anteriores.
Pero ahora el gobierno se enfrenta al dilema de qué hacer con todas las criaturas que ha salvado –una suerte de arca de Noé de especies amenazadas, excepto que este arca muy probablemente se hundiría bajo el peso de todos los elefantes, tigres, osos y monos que aloja.
“Mientras más arrestamos, más animales tenemos que cuidar”, dijo Theerapat Prayurasiddhi, subdirector general del Departamento de Parques Nacionales y Conservación de Plantas y Fauna Silvestre.
Aunque muchos dicen que las porosas fronteras, la corrupción y una policía ineficiente siguen siendo problemas, la represión se produce en momentos en que Tailandia se preparar para recibir como anfitrión a un importante congreso en marzo para discutir el principal acuerdo internacional sobre el tráfico en fauna silvestre, la Convención sobre el Comercio Internacional en Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres de Naciones Unidas.
La responsabilidad de cuidar de los animales incautados fue subrayada en octubre cuando dieciséis cachorros de tigre mal alimentados fueron recuperados de la parte trasera de un camión de contrabandistas. Los cuidadores del Centro de Crianza de Fauna Silvestre Khao Pratubchang aquí en la provincia de Ratchaburi han sido superados por la necesidad de prestarles atención durante veinticuatro horas y la alimentación y medicina especializada que requieren los cachorros.
“Es como tener un hijo: hay tantos detalles que atender”, dijo Sathit Pinkul, director del centro. “Tienes que estar siempre a mano cuando tienen hambre”, dijo, imitando el maullido de un cachorro con hambre. “Nos hemos convertido en sus ayudantes personales”.
El centro alberga a otros 45 tigres, diez leopardos y otros trece felinos pequeños conocidos como gatos pescadores y gatos dorados asiáticos, que son ligeramente más grandes que los gatos domésticos, pero más fieros.
Los centros de fauna silvestre del país ya tienen sus cupos llenos. Un centro cerca de Bangkok alberga a más de cuatrocientos estridentes monos. Uno en la provincia de Chonburi tiene 99 osos; una osa fue bautizada como Aeropuerto porque fue rescatada de la maleta de un contrabandista en un aeropuerto. (Otros han sido bautizados más azarosamente: Solitario, Gordo, Año Nuevo). La ley tailandesa exige que los animales sean mantenidos como evidencia hasta que se terminen los procedimientos legales –o cinco años si no se detiene a ningún sospechoso.
Algunos de los animales podrían eventualmente ser devueltos a su hábitat natural, incluyendo especies comunes de monos, serpientes y pangolines, que se parecen a pequeños armadillos y cuya carne es apreciada en China. (Muchas partes de animales, incluyendo cuernos de rinoceronte, son usados en la medicina tradicional china.)
Pero los cachorros de tigre, criados por humanos, podrían pasar toda su vida en cautiverio.
“He asistido a un montón de congresos internacionales y nunca he oído que un tigre haya sido devuelto con éxito a su hábitat tradicional”, dijo Sathit, agregando: “Tienen menos instinto predatorio”.
Es probable que los cachorros vivan toda su vida de más de dos décadas en el centro de fauna silvestre, en jaulas entre bosquecillos de bambú. Más abajo en el camino habrá once orangutanes que fueron abandonados de bebés en la isla balneario de Phuket, y a una caminata de cinco minutos el extraño ciervo muntíaco de Fea que fue atacado a tiros por un cazador pero se está recuperando y se aferra al cervatillo que está criando.
No muchos zoológicos están interesados en tener más tigres, dijo Sathit, y la eutanasia no es una opción.
“Son criaturas vivientes como nosotros”, dijo Sathit. “Tenemos que encargarnos de ellos”.
El centro compra una tonelada de pollo todas las semanas en un matadero local, que a veces se queda sin carne.
Alimentar a las aves y animales en los centros del gobierno en todo el país cuesta cerca de 1.7 millones de baht, o 57 mil dólares al mes. El Departamento de Parques Nacionales ha creado un fondo para ayudar a sufragar los costes y recibe donaciones privadas, principalmente de tailandeses ricos y famosos.
Algunos animales son más fáciles de cuidar que otros. Los cuidadores en el centro de fauna silvestre en la provincia de Chonburi no se preocupan de cerrar la jaula del lento loris, un primate nocturno de grandes ojos redondos que le hace honor a su reputación.
Los monos son más problemáticos, especialmente la variedad conocida como el macaco cangrejero, los que durante una visita reciente golpearon violentamente los barrotes de sus jaulas.
“El personal de mantención se pasa días arreglando jaulas”, dijo Thanapol Kongsapsirianand, funcionario del centro.
Muchos monos han escapado del centro de Chonburi y atacan regularmente los recintos de aves para robar comida. También han corrompido a los macacos de cola de cerdo que viven en las selvas cercanas y les enseñaron los puntos más finos del robo. “Los monos de la selva eran más amistosos antes de que los monos enjaulados les enseñaran a portarse mal”, dijo Thanapol.
11 de marzo de 2013
5 de febrero de 2013
©new york times

cc traducción @lisperguer